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domingo, 8 de noviembre de 2009

Los menores, cada vez más violentos en pareja y en casa


Domingo, 8 de Noviembre de 2009
MADRID- Algo está pasando en la sociedad y no nos damos cuenta. ¿O sí? Los datos que relacionan violencia con juventud son cada vez más preocupantes. La violencia doméstica, en la que los adolescentes maltratan a sus padres (normalmente a la madre) lleva una trayectoria ascendente y no parece tener freno. Ahora hay una nueva variable, incluso más preocupante: la violencia machista protagonizada por menores. Según datos del Consejo General del Poder Judicial, en el segundo trimestre fueron enjuiciados 40 adolescentes por maltratar a su pareja. El total de menores juzgados por violencia de género fue de 114 en 2008. En cuanto a la violencia doméstica (en el ámbito familiar), el crecimiento es mayor. En 2008 el número de menores que pasaron por los Juzgados de Menores fue de 1.288. Una tendencia preocupante La cifras merecen un análisis en profundidad. En una sociedad plagada de información, en un país que ha creado un ministerio única y exclusivamente para lograr la igualdad entre hombres y mujeres, no se entiende cómo la juventud parece ir en contra dirección. La psicóloga especializada en menores y adolescentes Isabel Menéndez muestra su preocupación ante esta realidad porque «el cambio en los últimos años ha sido bestial». En su opinión, uno de los colectivos más afectados es el de los adolescentes: «Los chicos y chicas que son novios cada vez se pegan más entre ellos. Y cuando hay una pelea en el colegio, ellas también intervienen, no usando la fuerza, pero sí incitando a la violencia. La igualdad se ha producido en todos los aspectos». En cambio, Menéndez opina que hay un error de planteamiento: «Por mucho que quieran las feministas y la ministra de Igualdad, las mujeres somos emocionalmente distintas de los hombres y, en cuestiones de amor, nada ha cambiado, es universal. Por eso, las jóvenes siguen sometiéndose a sus novio y los justifican cuando las agreden. A esas edades no lo denuncian nunca porque piensan que pueden cambiar la forma de ser del agresor y siguen adelante con la relación para no perderlo». «Con la violencia de género pasa igual que con los embarazos no deseados, la información es infinita y cada vez hay más casos. Es una bomba de relojería», lamentó. En este punto, un panorama tan negativo debe tener un origen y una solución. Los expertos apuntan al factor educativo y al papel fundamental que juega la familia. ¿Pero es suficiente? Menéndez recurre a un concepto que ha desaparecido, la autoridad: «Desde que son muy pequeños se ha educado a los niños en un entorno sin límites, en el que todo vale. Hemos pasado del autoritarismo del padre, en el que se formaba a los chicos a base de azotes y castigos a una forma de educación basada en la permisividad absoluta. Todos quieren ser colegas de sus hijos». «De esta forma, comienzan a pegar con la mano abierta cuando son pequeños y les reímos la gracia, pero cuando son más altos que nosotros el manotazo se convierte en puñetazo. Tengo un montón de casos de padres que vienen porque no pueden con su hijo de... cinco años», explica. Según la psicóloga, «el hedomismo de los padres les impide criar a sus hijos con límites, provoca que los adolescentes acaben con grandes depresiones que les abocan al consumo de alcohol, cocaína y cannabis, a su vez, generadores de violencia». Futuro desalentador El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, no es mucho más optimista. De hecho, sus asesores ya le han trasladado su preocupación ante el incremento de la violencia de género entre los adolescentes. Canalda también trabaja para intentar reducir las denuncias de violencia familiar, que ha aumentado en un 40% en un año. El Defensor del Menor madrileño coincide con la idea de que el problema está en la educación, pero insiste en la necesidad de un cambio de modelo de sociedad porque «está tan enraizado que las administraciones tienen muy complicado encontrar una solución». Por ello, Canalda utiliza otro concepto enterrado: la necesidad de unos valores. Sin ellos, dice, «no tiene sentido darle autoridad al profesor por ley. Si no inculcamos estas ideas desde pequeños nada cambiará». En cuanto a la posible relación de las drogas en esta conducta, Canalda afirma que el «consumo provoca violencia y estados de excitación. Las políticas informativas sobre drogas son bastante dispersas y poco eficientes». El diputado popular y ex defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Pedro Núñez Morgades, apunta el vuelco social que han sufrido algunos valores. La violencia es uno de ellos, que ha pasado de ser denostada a ser sinónimo de éxito. «Lo viven solos a través de internet y de los videojuegos: el violento triunfa porque no existe una educación en este sentido». Núñez Morgades asegura que, en la actualidad, «se producen situaciones más graves, más violentas y con un mayor índice de reincidencia. Si en los últimos años hemos conseguido atajar problemas como el alcohol, el tráfico o las drogas, podemos hacerlo con esto también». igualdad prepara un protocolo El Ministerio de Igualdad ultima un protocolo para atender a los menores que se vean involucrados en situaciones de violencia de género. Hasta ahora, el PSOE ha enviado a los grupos de la Cámara un borrador del informe de la Subcomisión, que está siendo enmendado. El martes este órgano tendrá que aprobar las recomendaciones que quiere elevar al Gobierno. En el texto, se aconseja la puesta en marcha de protocolos sanitarios referidos a menores que se encuentren afectados por casos de violencia de género «para evitar que en el futuro reproduzcan este tipo de conductas». Asimismo, proponen que los padres que tengan una condena firme por violencia machista pierdan la custodia de sus hijos.
http://noticias.lainformacion.com/asuntos-sociales/noviazgo/los-menores-cada-vez-mas-violentos-en-pareja-y-en-casa_Q8SNa9mJ4SQ8zmArTg8Tn2/

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